sábado, 26 de noviembre de 2011

BIOGRAFIA DE Robert Boyle

Robert Boyle fue un físico y químico británico, nacido en Lismore Castle, Irlanda el 25 de enero de 1627. Muerto en Londres el 30 de diciembre de 1691.
Robert Boyle, nacido de familia aristocrática (siendo él. decimocuarto hijo del conde de Cork) fue un niño prodigio. A los ocho años fue a Eton, viajó por Europa (con un tutor) a la edad de once años, y a los catorce estaba en Italia estudiando las obras de Galileo, que acababa de morir.
De vuelta en casa en 1645, Boyle no intervino en la guerra civil inglesa, aunque tomó parte en las reuniones que los sabios de la época hacían para discutir acerca de la experimentación, puesta de moda por Francis-Bacon y en cierto modo dramatizada por Galileo. Se llamó el Invisible College, pero en 1663 después de que el rey Carlos II subiera al trono, esta asociación de eruditos fue reconocida oficialmente, creándose sus estatutos y dándose a conocer como la Royal Society. Su lema era el de "Nullius in Verba" ("Nada por mera autoridad").
En 1657, Boyle, conocedor de las experiencias de Guericke, intentó a su vez construir una bomba de vacío. Logró un gran éxito en su intento, no sin la ayuda de su brillante asistente Robert Hooke. La bomba mejoró la de Guericke y durante algún tiempo el vacío producido por una bomba de aire se llamó vacío de Boyle.
Boyle demostró la hipótesis de Galileo; cuando en un cilindro en el que hizo el vacío dejó caer dos objetos de distinto peso y comprobó que llegaban al fondo con la misma velocidad todos los objetos en el vacío. De esta manera, una pluma y un trozo de plomo tocaban el fondo a la vez, una vez que no tenían resistencia por parte del aire.
Esto le llevó a hacer experiencias con el aire y a descubrir en 1662 que el aire no solo era comprimible, sino que además la compresibilidad del aire era inversamente proporcional a la presión que se ejerciera. Si encerramos una cantidad de gas en un tubo en forma de J y añadimos mercurio por una punta hasta doblar el valor de la presión (permaneciendo obturada la otra), se comprueba que su volumen se reduce a la mitad. Si se triplica el valor de dicha presión al añadir más mercurio, el volumen se reduce a la tercera parte. Por otro lado, si anulamos la presión, el volumen se expande. Esta relación inversa aun se conoce como la ley de Boyle en Gran Bretaña y América; en Francia se le acredita a Mariotte. Como la compresibilidad y expansibilidad del aire recordaba en cierto sentido a los muelles de metal carbonado que por entonces investigaba Hooke, Boyle se referia a ello como "muelle del aire".
La conclusión más importante que de esto sacó fue que al ser el aire compresible, debía estar compuesto de pequeñas partículas inmersas en un vacío. La compresión solo consistía entonces en tratar de juntar más dichas partículas. Herón ya sospechó algo de esto unos quince siglos antes, pero mientras éste estaba a la cabeza de un grupo de filósofos teóricos que despreciaban la experimentación, Boyle era parte de una escuela de experimentación en avance. Boyle estuvo bajo la influencia de los tratados de Gassendi; el atomismo empezaba a tomar un ímpetu cada vez mayor desde aquel momento. Después de 2000 años la doctrina de Demócrito aun prevalecía.
Boyle tuvo bastante de alquimista, creyendo en la transmutación del oro e insistiendo en convencer al Gobierno británico en 1689 para que aboliera la ley que castigaba la fabricación de oro, no por la inutilidad de la ley en si (que de hecho lo era), sino porque creía que el Gobierno debía aprovecharse del oro que se fabricara y a la vez animar a los científicos a su fabricación.
A pesar de todo, Boyle transformó la alquimia en química en 1661 con la publicación de su libro, El químico escéptico. En él, la teoría griega que consideraba los elementos como sustancias místicas de naturaleza originable a expensas de algunos principios primarios fue abandonada por Boyle. En contra de esto sugirió que un elemento era una sustancia material e identificable por métodos analíticos. Así, un elemento era cualquier sustancia que no se pudiera descomponer en otras dos más simples. Además dos elementos podían unirse para formar un compuesto del que luego podían aislarse si se quería, cada uno de los dos elementos. Esto no quiere decir que olvidara los antiguos elementos, sino que los quería conocer experimentalmente en vez de intuitivamente. Con este libro, Boyle separó definitivamente la química y la medicina como ciencias independientes.
Boyle estuvo a punto de ser el primer descubridor de un nuevo elemento (en el sentido moderno de la teoría de Boyle); cuando en 1680 aisló fósforo a partir de la orina, sin embargo, Brand se le adelantó por cuestión de unos cinco o diez años en su descubrimiento. Hubo gran controversia respecto a quién había descubierto el fósforo (sin incluir a Boyle) por primera vez, y esto se debía al secreto en que mantenían sus descubrimientos los investigadores. Boyle sostuvo con firmeza la idea de que todo trabajo experimental debía ser publicado con claridad y rapidez para que otros pudieran repetirlo, confirmarlo y aprender con ello. Esto ha sido una regla de la investigación científica que se aceptó desde entonces, aunque cuando andaban por medio intereses industriales o militares perjudicaba inevitablemente al desarrollo de la ciencia.
Por el sentido en que aplicaba Boyle la filosofía del experimentalismo al estudio de sustancias materiales y los cambios que pudieran experimentar, se le puede considerar como el padre de la química. Sin embargo, la transformación no fue completa, y fue Lavoisier quien un siglo más tarde la habría de completar, siendo este el que en realidad merece el honor de la paternidad.
EI interés de Boyle en materia religiosa creció con la edad. Escribio ensayos de religión y financió una expedición de misioneros a Oriente. En 1680 fue elegido presidente de la Royal Society, aunque renunció a dicho cargo por no estar de acuerdo con el sistema del juramento. En su testamento mandó fundar a sus expensas las "Pláticas de Boyle", no de ciencia, sino sobre la defensa del cristianismo contra los no creyentes.
Robert Boyle

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